20 Octubre 2011
Luego de la profunda grieta que se abrió entre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y las entidades de la Comisión de Enlace, y después de tres años de una relación tensa, la visita de la presidenta a Coninagro realizada este lunes en un almuerzo de más de tres horas refleja una vuelta de página en la historia reciente.
“Se abrió una nueva etapa con el gobierno”, aseguró luego de la reunión con la presidenta de la nación el presidente de Coninagro, entidad que nuclea a 120.000 productores empresarios asociados a cooperativas de todo el país.
El titular de la entidad calificó el encuentro como “muy positivo” teniendo en cuenta que se venía de “un largo conflicto”. Garetto aclaró que ahora hay “otro escenario” y destacó que la primera visita de un presidente de la nación a la entidad “marca un hito en la historia en la relación entre el campo y el gobierno”.
En declaraciones a la prensa Garetto remarcó que con la presidenta “hablamos de todos los problemas” también “del trigo, del maíz y las necesidades de agregar valor y de las inversiones”, repasó.
Si bien el “problema” del trigo y el maíz, tiene como eje insoslayable al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el presidente de Coninagro minimizó las referencias al funcionario. Durante el encuentro CFK defendió al polémico secretario como “un hombre honesto” que “cumple” con su trabajo.
Los cooperativistas aceptaron que se privilegie al mercado interno para el consumo como es el caso del trigo y el maíz, pero pidieron “información” acerca de las políticas a seguir para contar con un escenario previsible para la producción.
Garetto, en una clara muestra del cambio de etapa, rescató de la reunión que la presidenta haya escuchado la visión de la entidad sobre el “problema” con un espíritu constructivo y la “predisposición a consensuar medidas de corrección” por parte de la Jefa de Estado.
A nadie escapa que ese nuevo horizonte de diálogo que se avizora está fuertemente signado por lo que se espera que ocurra el próximo domingo cuando se lleven a cabo las elecciones presidenciales, esta vez en serio. Existe una amplia coincidencia en el resultado: la reelección al actual gobierno.
Cristina estuvo acompañada durante el almuerzo por el Ministro de Agricultura, Julián Domínguez, y funcionarios de la cartera agropecuaria como Lorenzo Basso, Oscar Solís, y el subsecretario de Agricultura Familiar, Guillermo Martini.
La puerta que se abrió este lunes tiene como protagonista indiscutido al titular de la cartera agrícola quien coronó con la reunión del lunes una gestión que comenzó hace dos años con la creación del Ministerio de Agricultura, en medio de una relación completamente hostil entre las gremiales agropecuarias y el gobierno.
Como parte de una estrategia de aproximación se multiplicaron las recurrentes referencias al cooperativismo de Domínguez sector al que parece decidido abrazar como el más natural para un gobierno peronista. No en vano la propia presidenta de la nación calificó al movimiento cooperativo como “un aliado estratégico” cuando presentó el Plan Agro Alimentario.
“La presidenta está comprometida en esta etapa” nueva aseguró Garetto, y ese compromiso, aclaró el titular de Coninagro, apunta a “consolidar hacia futuro este crecimiento del sector agropecuario”.
El objetivo de la presidenta que resaltó el cooperativista fue que esa consolidación del crecimiento vendría de la mano “con más desarrollo para que el bienestar llegue a todos los argentinos por igual”.
El presidente de la entidad también expresó una frase que juega como una señal a futuro “el Estado necesita del campo y el campo necesita del Estado”. No parece un mero juego de palabras.
Si se piensa que a partir de diciembre es casi seguro que comience una “profundización del modelo”, sin entrar en detalles ese “modelo” ha mostrado desde 2003 a la fecha una intervención del Estado un amplio abanico de sectores, incluido el agropecuario.
El caso es que la reunión de este lunes tiene la fuerza del símbolo en cuanto a la culminación de la confrontación, siempre agazapada y latente desde la madrugada del voto “no positivo” en el ya lejano 2008.
El camino que inició este lunes Coninagro parece ser la misma ruta que elegirían otras entidades de la Comisión de Enlace dando por finalizado el conflicto cuando las urnas consagren por otros cuatro años a CFK nuevamente presidenta de la nación.
“Los productores quieren previsibilidad. Por eso vamos a tratar de entablar un nuevo diálogo con el Gobierno, donde llevaremos nuestras propuestas, esperando que sean tenidas en cuenta para lograr el consenso”, aseguró el flamante presidente de la CRA, Rubén Ferrero, una de las más duras de las gremiales del sector bajo la batuta del ahora candidato a diputado Mario Llambías.



