Si el próximo domingo 23 de octubre la ciudadanía ratifica en las urnas el resultado de las primarias de agosto, el kirchnerismo volvería a contar con quórum propio y arrebataría a la oposición el control de la comisión de Agricultura que debió ceder en 2009.

En los últimos dos años, después de la derrota legislativa de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires como primer candidato a diputado nacional, la oposición no solamente concentró la mayoría, sino que también ocupó con mayorías y presidencias el grueso de las comisiones parlamentarias.

Entre esas comisiones la más emblemática resultó la de Agricultura y Ganadería, donde desde el bloque radical los legisladores que ingresaron desde las entidades de la Mesa de Enlace ocuparon la presidencia desplazando al oficialismo tanto en la conducción como en la mayoría de sus integrantes.

El Frente para la Victoria condujo Agricultura desde 2003 hasta 2009, aunque no sin turbulencias. La primera se produjo en 2006 cuando tras el cierre de las exportaciones de carne vacuna el presidente del bloque, Agustín Rossi, le pidió la renuncia del cargo a María del Carmen Alarcón quien se pronunció en contra de la política oficial.

Alarcón fue una fervorosa opositora al gobierno pero es hoy una de las más comprometidas funcionarias del kirchnerismo cuyo nombre suena para suceder al actual ministro Domínguez en algunos círculos. En 2006 la conductora de Pampa Sur fue reemplazada al frente de la comisión por otra santafecina, Ana Berraute (FpV), cargo que tras las elecciones de 2007 ocupó el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez (FpV).

Cantero asumió casi horas antes de que se desatara el conflicto por la resolución 125 y toda su presidencia hasta diciembre de 2009 se vio atravesada por la pelea que desataron las retenciones móviles, prácticamente sin margen para otros temas.

En 2009, cuando la oposición ya preveía que podía derrotar en las elecciones al oficialismo con nada menos que Kirchner a la cabeza de lista en el distrito más importante, la actividad parlamentaria en torno a la legislación del agro se vio convulsionada por el conflicto que se mantenía latente aún después del voto “no positivo”. Al mal humor contribuyó la sequía que redujo en un tercio la cosecha y mató centenares de miles de cabezas de ganado.

La estrategia de la oposición rindió frutos para vencer al oficialismo en las elecciones, y en buena medida se apoyó en las entidades agropecuarias incluso con la creación de una Comisión de Agricultura “paralela” que se dio en llamar Mesa de Consenso Agropecuario conducida por el macrismo que designó a Luciano Miguens como principal asesor en la materia.

El espacio destinado a la legislación sectorial se convirtió en una arena política inédita con conferencias de prensa recurrentes y la oposición junto a la dirigencia ruralista no ahorraba promesas para un cambio que llegaría desde el Congreso con la derrota K que finalmente se produjo.

Cuando ingresaron los nuevos diputados a fines de 2009, la conducción de la comisión de Agricultura pasó a manos del radicalismo el bloque que concentró la mayor cantidad de agro legisladores entre sus filas.

Primero con la presidencia de Ricardo Buryaile, un hombre de CRA, y en marzo de este año con Juan Casañas un miembro de la FAA, aunque con un pensamiento mucho más afín al libre mercado que comulga Hugo Biolcati, que a las ideas de “intervención virtuosa del Estado” que proclama el titular de la FAA, Eduardo Buzzi.

Pese a que el oficialismo quedó en minoría y sin la conducción de Agricultura, la oposición no logró la eficacia que prometía durante la campaña legislativa de 2009. El peso de la inexperiencia de los agrodiptuados, las gruesas diferencias existentes entre las entidades de la mesa de enlace, cuando no los personalismos de sus integrantes, fueron dilatando los resultados y desilusionando a unos cuantos productores.

Quizás fue un error, alentado por los partidos políticos, los intentos por modificar esquemas como los de las retenciones o desmantelar los sistemas de intervención del estado en el comercio. Esos objetivos cerraron todavía más al oficialismo y si alguna posibilidad de diálogo existía a nivel parlamentario, decididamente se esfumó en esa disputa que en la perspectiva de hoy, fue completamente estéril.

El caso es que en diciembre, el oficialismo podría retomar la conducción de la Comisión que fue un símbolo para la dirigencia agropecuaria en su ingreso al Congreso en 2009. Para ese cargo hay varios nombres resonando en los pasillos del anexo como el misionero Alex Ziegler, diputado desde 2009. O como Omar Perotti, el santafecino que encabeza la lista en Santa Fe, un hombre cercano a Carlos Reutemann y de buena relación con el sector.

Pero también ingresará en la Cámara baja el actual ministro Julián Domínguez que, si no es requerido para continuar en el gabinete nacional al frente de la Cartera Agrícola como ya comienza a rumorearse en las esferas oficiales, se espera que presida la Cámara de Diputados.

Domínguez también tiene su candidata para presidir la Comisión, y sería Andrea García, la actual secretaria de Asuntos Institucionales de la cartera agropecuaria, que también ingresará como diputada, y que fue una pieza clave para en la estrategia de aproximación y sanación de heridas entre la dirigencia agropecuaria y el gobierno.

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